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Los mejores anuncios en la historia del Super Bowl

Descubre los anuncios más icónicos en la historia del Super Bowl y lo que marcas, creativos y productoras pueden aprender de estas campañas que definieron la publicidad moderna.

Cuando la publicidad se convierte en cultura

El Super Bowl no es solo el evento deportivo más visto del año en Estados Unidos: es el momento del año en el que la publicidad alcanza su máxima expresión. Para marcas, agencias y creativos del mundo audiovisual, el medio tiempo representa una oportunidad única de contar historias memorables frente a millones de espectadores. A lo largo de los años, algunos anuncios no solo destacaron por su producción o presupuesto, sino porque marcaron un antes y un después en la forma de comunicar. Con audiencias que superan los 100 millones de espectadores y presupuestos que obligan a apostar fuerte, el medio tiempo del Super Bowl se ha convertido en un laboratorio de ideas, innovación narrativa y riesgo creativo.

A lo largo de las décadas, algunos anuncios no solo destacaron por su producción impecable, sino porque cambiaron la forma de entender la publicidad. Aquí repasamos cinco comerciales icónicos que siguen siendo referencia obligada para agencias, marcas y creativos.

 ¿Cuál es el Top 5 de comerciales transmitidos en un Super Bowl?

1. “1984” — Apple (1984)

Dir. Ridley Scott

Hablar de publicidad en el Super Bowl sin mencionar “1984” es prácticamente imposible. Apple no sólo lanzó un anuncio: lanzó un manifiesto. Inspirado en la novela de George Orwell, este spot presentó a la Macintosh como un acto de rebelión contra lo establecido.

Con una narrativa cinematográfica, una estética distópica y una ejecución digna del cine, Apple demostró que la publicidad podía ser conceptual, provocadora y culturalmente relevante. Curiosamente, el anuncio se transmitió una sola vez… y fue suficiente para quedar inmortalizado.

Lección clave: una idea poderosa puede pesar más que la frecuencia. La creatividad bien ejecutada trasciende el medio.

2. “The Force” — Volkswagen (2011)

Un niño disfrazado de Darth Vader intentando usar “la Fuerza” para mover objetos en su casa. Humor, ternura y un giro final perfectamente coreografiado con el arranque de un Volkswagen Passat.

Este anuncio entendió algo fundamental: no necesitaba explicar el producto, sino hacer sentir algo al espectador. Además, supo usar la cultura pop sin abusar de ella, logrando una pieza memorable, compartible y emocionalmente efectiva.

Lección clave: conectar emocionalmente genera más impacto que enumerar beneficios.

3. “Wassup!” — Budweiser (2000)

Antes de que habláramos de viralidad, memes o marketing cultural, “Wassup!” ya estaba ahí. Un grupo de amigos, cervezas en mano, repitiendo una frase que pronto se volvió parte del lenguaje popular.

Budweiser logró algo que muchas marcas persiguen hasta hoy: crear cultura. El spot fue replicado, parodiado y adoptado globalmente, demostrando que la simplicidad, cuando es auténtica, puede ser brutalmente efectiva.

Lección clave: una gran idea no siempre necesita gran producción, sino una verdad reconocible.

4. “Hey Kid, Catch!” — Coca-Cola (1979)

Joe Greene, estrella de la NFL, aparentemente frío y distante, recibe una Coca-Cola de un niño. A cambio, le lanza su camiseta. El intercambio dura segundos, pero el impacto emocional permanece décadas.

Este anuncio redefinió la relación entre marcas, deporte y emoción. Coca-Cola entendió que el Super Bowl no solo se ve: se siente. Y apostó por una historia humana, simple y honesta.

Lección clave: la emoción auténtica es atemporal.

5. “Goat for Sale” — Doritos (2013)

Doritos se ha ganado un lugar especial en la historia del Super Bowl gracias a su apuesta por el humor irreverente y las ideas inesperadas. En “Goat for Sale”, una cabra se convierte en el centro de una absurda pero hilarante negociación.

El anuncio demuestra cómo una marca puede arriesgarse, divertirse y mantener coherencia con su personalidad. Además, refuerza algo clave: el entretenimiento es una moneda poderosa en eventos de esta magnitud.

Lección clave: si haces reír (de verdad), ya ganaste medio partido.

 ¿Qué pueden aprender hoy las marcas y productoras?

Más allá de la nostalgia, estos anuncios comparten principios que siguen vigentes:

  • La idea manda. El presupuesto potencia, pero no sustituye una gran idea.

  • El storytelling importa. Incluso en 30 segundos, se puede contar una historia completa.

  • La emoción vende. Risa, empatía, sorpresa o inspiración: lo emocional permanece.

  • La producción es narrativa. Dirección, arte, música y ritmo están al servicio del mensaje.

En un contexto donde las audiencias están saturadas de contenido, el Super Bowl sigue recordándonos que la publicidad puede ser cine, conversación y cultura, todo al mismo tiempo.


En Barfly, creemos en ese mismo principio: crear contenido con visión cinematográfica, estrategia clara y una identidad que se sienta auténtica. Porque cuando una historia está bien contada, no solo se ve… se recuerda.

Si tu marca quiere jugar en las grandes ligas de la creatividad, hablemos.

/Let's talk/

¿Estás listo para crear experiencias que le encantarán a tu audiencia?